domingo, 20 de octubre de 2019

Empatía en el aula


Son las ocho de la mañana en un colegio, las clases comienzan. El profesor entra al aula, todos se ponen de pie y saludan de forma mecánica. Antes de comenzar la clase, todos escucharán sus notas del último examen bimestral. ¡Sanchez! 07, el profesor le llama la atención fuertemente, mientras que el estudiante avergonzado baja la cabeza ante el murmullo y bromas de sus compañeros.

Esta escena la vemos en nuestras aulas de clase de forma habitual. Un docente sin ningún criterio comenzando la sesión dando a conocer las notas, sin importarle lo que puede sentir el estudiante. Ellos no pueden decir nada, de hacerlo, podrían ganarse un llamado de atención o alguna “venganza” por parte del docente ante la insolencia.

¿Qué está sucediendo con el accionar de algunos docentes? El rigor académico es bueno, pues permite marcar en los estudiantes un derrotero de a dónde deben llegar y lo que aprenderán; sin embargo, el rigor es confundido a veces con abuso, creyendo que de esa manera se gana el respeto o se da a entender que el curso es difícil.

Ante ello, es importante analizar el tema bajo diversas aristas. Y es que el perfil del docente ha cambiado y eso debe ser entendido por las diversas Instituciones Educativas. Un docente no sólo que domine el tema académico que es algo que se aprende, es necesario también que tenga una serie de competencias que lo acerque más al estudiante. El desarrollo de la empatía, como aquel proceso que permite identificar las emociones de las personas, entenderlas y generar una respuesta ante estas, marca la diferencia en los procesos de aprendizaje.

Un estudiante en un ambiente donde encuentra a un docente con excelente trato, que es capaz de crear un espacio especial, donde se preocupe realmente en el estudiante. Ese docente que es capaz de identificar la tristeza, la alegría, la ira, la frustración, la pena, la decepción, la angustia, la ansiedad, entre otras manifestaciones. Pero no sólo identificarlas, sino que acompañe con ello un acercamiento al estudiante, apoyarlo, ayudarlo, estas acciones marcan la diferencia necesaria.

Nos preocupamos mucho por meter en la cabeza a nuestros estudiantes conocimientos, sin enseñarles como usarlos, pero también obviamos trabajar con ellos el manejo de sus emociones. Es cierto, que para lograr se necesitará cambios de políticas educativas y otras acciones, por ello, trabajemos en algo fundamental, el desarrollo de la empatía en nuestros docentes.

Analicemos este punto en los docentes de las instituciones, nosotros como docentes que tan desarrollando tenemos nuestra empatía. Estoy seguro, que mientras podamos usarlo, tendremos en las aulas, estudiantes felices, esto generará que se presenten las condiciones necesarias para que los procesos de aprendizaje se den de forma natural y de la mejor manera.

Este tema, la empatía en el aula, es fundamental. Nos gustaría saber qué acciones vienen realizando en sus sesiones, con respecto al uso de la empatía. Compártenos tus experiencias.

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